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jueves, 3 de octubre de 2013

Leyendas del deporte: Wilson Kipsang Kiprotich

Wilson Kipsang Kiprotich, policía por accidente

El atleta que volaba con zapatos de cuero

En 2003 venció sin entrenamiento un 5K de unas pruebas policiales

10 años más tarde, bate el récord del mundo de maratón en Berlín





Una historia rocambolesca desemboca en un récord del mundo. Hace 10 años, Wilson Kipsang Kipotrich (Keiyo, 1982) se coló, sin entrenamiento alguno, en unas pruebas policiales que se celebraban en su ciudad.

"Era una carrera de 5 kilómetros y yo no tenía reloj ni zapatillas de correr ni nada, iba con zapatos de cuero", reconocía el keniano, antes de su victoria en el Medio Maratón de Nueva York del pasado marzo, en una entrevista recogida por Letsrun.com. "Gané esa prueba de selección y me ofrecieron representar a la Policía en otras competiciones".

Así comenzó el idilio de Wilson Kipsang con el atletismo, un deporte que se le había dado bien en el colegio, pero que luego abandonó para dedicarse "a la familia y a pequeños negocios". Sus amigos siempre habían tratado de convencerlo para que corriese, pero tuvo que venir aquella prueba de selección policial a la puerta de su casa para obrar este auténtico milagro deportivo.
 

De Frankfurt 2011 a Londres 2012
 

Wilson Kipsang saltó a la fama atlética para el gran público el 30 de octubre de 2011 en el Maratón de Frankfurt. Un año después de su debut en la ciudad alemana, el keniano firmó un registro estratosférico, 2h03:42, quedándose a tan sólo cuatro segundos del récord del mundo de su compatriota Patrick Makau. Un año más tarde, su aventura olímpica en Londres 2012 finalizaría en bronce tras un ataque kamikaze en los primeros kilómetros de la prueba, una maniobra que enterró su sueño de ser campeón olímpico.

En su calendario de 2013, el atleta tenía marcado en rojo el Maratón de Berlín, tierra de conquistadores. Y la magia de la ciudad alemana surtió efecto. Tras el etíope Haile Gebrselassie y el citado Makau, Wilson Kipsang es el siguiente en tocar el cielo en el asfalto berlinés. Su exhibición sobrenatural en los últimos kilómetros fija la nueva plusmarca mundial en 2h03:23. El eterno Valle del Rift ha elegido a su nuevo rey, el mismo hombre que en 2003 volaba con zapatos de cuero.



Fuente:

Marca

miércoles, 21 de agosto de 2013

Yuki Kawauchi, amateur que asombra al mundo


Yuki Kawauchi, el atleta amateur que asombra al mundo
Este funcionario japonés se ha convertido en una de las grandes sensaciones del atletismo mundial. Por las marcas que consigue sin ser profesional y por la increíble cantidad de maratones que disputa (ha llegado a correr diez en un año, el 2012).

 



* Nació el 5 de marzo de 1987 en Setagaya (Japón). Mide 1,74 m, y pesa 62 kilos. Trabaja como administrativo en la Kasukabe High School, 50 kilómetros al norte de Tokio, en la Prefectura de Saitama. Se le conoce como citizen runner (el corredor-ciudadano).

* Hasta 2010 era un desconocido para el gran público, o mejor dicho, era simplemente un joven atleta con marcas más que notables para ser popular. Ese año gana el Medio Maratón de Mari Tanigawa (1h:06:49), y consiguió un sorprendente cuarto puesto en el prestigioso Maratón de Tokio con un gran tiempo para un atleta amateur (2h:12:36). Esto le sirvió para recibir varias ofertas de equipos profesionales, que rechazó. Había debutado en la distancia en 2009 en el Maratón de Mainichi Oita (2h:19:23), y en los meses siguientes repitió en Tokio (2h:18:18) y Fukuoka (2h:17:33). Anteriormente había registrado 29:28 en los 10 km y 13:59 en un 5.000.

* Pero sería en 2011 cuando todo el mundo empieza a saber de sus hazañas. Se da a conocer a lo grande en febrero, tras acabar tercero en el Maratón de Tokio con un registro espectacular de 
2h:08:37, lo que suponía rebajar en cuatro minutos su marca personal. Fue el primer japonés en cruzar la meta, exhausto, casi sin respiración. Lo más sorprendente era que aquel atleta amateur había hecho la mejor marca nacional desde 2008, con lo que automáticamente lograba plaza para los Mundiales de Daegu. Había nacido la leyenda del corredor-ciudadano.

* Entonces se supo que Kawauchi, quien entonces estaba a punto de cumplir 24 años, era un atleta autodidacta: se entraba sólo (sin preparador, al margen de cualquier estructura de equipo y de la Federación), en una única sesión de mañana, mientras que por las tardes trabajaba ocho horas en un Instituto. Según contó él mismo, en esos entrenamientos matinales realiza un promedio de 150 kilómetros semanales, bastantes menos que el tradicional sistema japonés.

* Ese entrenamiento incluye, a la semana, una tirada larga, un día de series, y otro de carrera por montaña, siendo el resto de sus entrenamientos rodajes de unos 80 minutos.

* Explicó entonces que en la escuela secundaria le costaba seguir el ritmo de los entrenamientos oficiales por lo que decidió abandonar la metodología japonesa para comenzar a hacer las cosas a su manera: "Entrenarme por mi cuenta me da libertad, aunque tenga que asumir toda la responsabilidad. Pero con esa libertad, puedo disfrutar con otros corredores que piensan como yo, e ir a mi propio ritmo, sin presiones. Yo elegí esta vida, y la disciplina me mantiene concentrado".

* Aquel triunfo de Kawauchi, quien ni siquiera estaba federado, supuso una revolución para el maratón japonés, cuyos sistemas oficiales de entrenamiento siempre han contado con una gran fama. De repente, todo el programa para maratonianos que llevaba a cabo la Federación japonesa desde los JJOO de Pekín 2008 quedaba en entredicho con los éxitos de este atleta semidesconocido que se entrenaba solo y se pagaba sus propios viajes cuando competía.

* En el Maratón del Mundial de Daegu quedó 18º (2h:16:11), ayudando a Japón a conquistar la medalla de plata por equipos.

* A finales de ese mismo año vuelve a asombrar al mundo al terminar dos maratones en 15 días con marcas más que notables. El 4 de diciembre acaba tercero en el maratón de Fukuoka (2h:09:57), y tan sólo dos semanas después, desafiando todas las lógicas de la fisiología del deporte, que habla de un desgaste brutal del cuerpo tras una de estas pruebas, es segundo en el de Hofu Yomiuri con un registro de 2h:12:33. Ya se le considera un ateta excepcional.

* En todas estas carreras impresiona además por su estilo agónico, valiente y combativo, corriendo los últimos kilómetros al límite de sus fuerzas; agachando la cabeza, apretando los dientes y cerrando los ojos en los momentos de mayor esfuerzo. No entiende de estrategias, y sale siempre a darlo todo desde el kilómetro uno. Con el coraje y el arrojo de un Samurai; hasta donde el corazón y sus piernas le lleven. Por eso, es habitual que finalice sus maratones exhausto, hasta el punto de haber acabado en la enfermería tras varios de ellos.

* En 2012, contraviniendo todos los tratados atléticos, disputa diez maratones (ganando seis de ellos) y una carrera de 50 kms (Oki Ultra). Llegó a vencer en tres maratones consecutivos en apenas un mes y medio. Y aunque no consigue mejorar su mejor marca en los 42,195 km, deja otro doblete asombroso en el mes de diciembre: corre en Fukuoka en 2h:10:29, y dos semanas después gana en Hofu con 2h:10:46. Lo que sí rebaja ese año es su plusmarca en el Medio Maratón, distancia en la que registra 1h:02:18 en su victoria en el Kawaga-Marugame Half Marathon.

* También en 2013 Kawauchi ha sido protagonista de sonadas gestas. El pasado 19 de enero tenía previsto correr el Maratón de El Cairo, y la organización le había reservado plaza en un avión como atleta invitado. Pero al llegar al aeropuerto descubrió que se había olvidado el pasaporte, por lo que no pudo embarcar. Ni corto ni perezoso, realizó una nueva reserva con otra compañía (Qatar Airways) por la que tuvo que desembolsar 6.700 euros, el equivalente a su sueldo de tres meses como administrativo. Para colmo, este vuelo no iba directo a Luxor, sino que tenía escala en Doha, lo que convirtió el viaje en una auténtica aventura. Pero su valiente gesto tuvo recompensa, ya que acabó ganando en tierras egipcias estableciendo un nuevo récord de la prueba (2h:12:24).
 


* Sólo dos semanas después, el 3 de febrero, suma una nueva victoria en el Beppu-Oita Mainichi Marathon, logrando su plusmarca personal (2h:08:15), y el récord en esta prestigiosa carrera japonesa. Y completa su hazaña en 2013 ganando el 17 de marzo el Maratón de Seúl, ¡con un tiempo de 2h08:14! que suponía rebajar por un segundo su mejor marca personal lograda un mes antes. Era su tercer maratón del año y el número 22 en poco más de cuatro años.

* Yuki Kawauchi es un atleta único que se mueve entre la admiración de los populares (para quienes es un auténtico héroe por su coraje y capacidad de esfuerzo), y el recelo de muchos atletas y entrenadores profesionales. Nunca se ha visto a nadie correr tal cantidad de maratones a tan alto nivel y sin abandonar su trabajo. ¿Durará mucho el fenómeno Kawauchi? Lo que nadie puede negar es que a sus 26 años el japonés kamikaze, el funcionario de las hazañas imposibles, agota todos los calificativos.

Fuente:
Planeta Running

viernes, 5 de julio de 2013

Leyendas del deporte: Paula Radcliffe

Un artículo interesante sobre Paula Redcliff y algunas curiosidades sobre su récord mundial en maratón:
 
 
Paula Radcliffe
 
Nueve minutos y 47 segundos. Jamás se había acercado tanto el récord mundial de maratón femenino a la plusmarca masculina. Los históricos 2h15’25” que consiguió Paula Radcliffe en Londres el 13 de abril de 2003 son una marca que “suena” a atletismo masculino. Nunca las mujeres habían estado a menos de diez minutos de los hombres: así de sencillo.
 

Una muestra elocuente de la importancia del récord de Radcliffe es que la corredora inglesa sería ahora mismo, por su nivel, seleccionada para el equipo británico masculino de maratón con vistas a los Mundiales de este verano si esa posibilidad pudiera darse. En un país de gran tradición en maratón como el Reino Unido, Paula está ya entre los cinco mejores corredores de maratón, sin distinción de sexo.
 
En exclusiva,  ha tenido acceso a algunos de los detalles más relevantes de este histórico 13 de abril de 2003, tanto en lo referido a los instantes previos a la prueba como a la propia carrera...

El día récord

¿Qué desayunó Paula horas antes de su espectacular marca?
Pues lo mismo que acostumbra a ingerir antes de cualquier competición, ya se trate o no de un maratón. El desayuno consistió en un plato de “porridge”, dos plátanos y miel. El “porridge”, uno de los platos típicos de Escocia, no es otra cosa que lo que en nuestro país se conoce con el nombre genérico de “gachas”, o sea, un puré a base de harinas de cereales. Es muy curioso el paralelismo de este plato con el “ugali”, el alimento habitual de los corredores de Kenia. Los cereales son siempre una constante entre los especialistas en pruebas de resistencia, ya se trate de corredores, ciclistas o nadadores por su riqueza en glucógeno, el combustible que más utiliza el músculo.
 
¿Concentración antes de la prueba?
Una hora después de desayunar, Paula se dirigió a la salida del maratón en un coche conducido por su marido, Gary. Como siempre, la atleta se encerró en su mundo particular, se colocó los auriculares y comenzó a escuchar la cinta “motivacional” que había preparado Gary para la ocasión. Una de las canciones incluídas era “Simply the best” de Tina Turner, una de las piezas musicales favoritas de Radcliffe.
 
Otro hombre clave en los éxitos de la atleta inglesa es Gerard Hartmann, que además prepara y aconseja a una buena porción de la élite mundial del maratón. Este fisioterapeuta de Limerick (Irlanda), experto también en aspectos técnicos, conversó con Paula antes de la prueba. De repente, la atleta le pregunta de forma muy directa:

- ¿Cómo crees que tengo que correr, Gerry?
- Paula, desde mi punto de vista, hoy debes hacer una sóla cosa: corre en función de tus sensaciones.
¿Cómo se impone al esfuerzo?
Otro de los secretos de Paula Radcliffe es lo que ella denomina “mind games”, algo así como pasatiempos o juegos mentales. Se trata de autoimponerse tareas de distracción en su mente para que el tiempo vaya pasando y la dureza del esfuerzo no le afecte demasiado. Hubo un momento muy concreto de su reciente récord londinense en el que Paula se vio obligada a ponerlo en práctica. Fue en el kilómetro 30 cuando comenzó a sufrir unas importantes molestias en el estómago. Decidió poner en práctica uno de sus “juegos mentales” favoritos. Según explicó al día siguiente de la prueba: “En el momento en que comencé a sufrir dolores gástricos, decidí contar hasta cien, despacio, tres veces seguidas. Sabía que, cuando acabara, habría transcurrido otra milla (los británicos toman la distancia imperial como referencia y, por tanto, para ellos, un maratón consta de 26,2 millas) y quedaría menos para la línea de meta”.
 
 
La distracción mental le dio un buen resultado a Radcliffe. Los problemas estomacales fueron desapareciendo y la atleta inglesa fue encontrándose cada vez mejor. A falta de cinco kilómetros para la línea de meta las molestias habían desaparecido y la posibilidad de batir el récord del mundo se iba convirtiendo en realidad a pasos agigantados.

¿Son más rápidas las mujeres?
Radcliffe representa la culminación de una progresión imparable de las mujeres en la distancia de maratón. Aunque no se les permitió competir en campeonatos oficiales hasta los Juegos Olímpicos de 1984, las mujeres comenzaron a correr los 42,195 km a finales de los años sesenta y lograron grandes y rápidos progresos. Tanto es así que, en 1972, el doctor Ernst Van Aaken, uno de los grandes defensores de las corredoras de fondo, se atrevió a afirmar que las mujeres llegarían algún día a superar a los hombres en la distancia de maratón. Y el médico alemán tenía razones fundadas para su afirmación. Van Aaken se basaba en la importancia del metabolismo de las grasas, que sigue siendo hoy en día el gran desconocido en la fisiología del deporte, y en el hecho de que las mujeres poseen mayores depósitos de tejido adiposo que los hombres. El metabolismo de los lípidos, según esta teoría, podía significar una fuente de energía de gran valor en los momentos finales de un esfuerzo físico de más de dos horas de duración como es una carrera de maratón. Las hipótesis del doctor Van Aaken iban siendo refrendadas por la rápida progresión del récord del mundo femenino de maratón en los años setenta. Sin embargo, en los años ochenta la progresión comenzó a tocar techo. Pronto se vio que deberían transcurrir muchos años hasta que una mujer fuera capaz de conseguir un tiempo inferior a 2h20’ en maratón. Los depósitos de tejido adiposo quizá no jugaban un papel tan esencial.
 
Con el tiempo los expertos se han dado cuenta de que, en realidad, la principal desventaja para la mujer a la hora de correr está en su configuración anatómica. Si a igualdad de peso y talla se compara a un hombre con una mujer, ésta presenta un menor tamaño de pulmones y corazón. En concreto, su volumen cardíaco es un 25% menor. Además, el hematocrito (porcentaje de glóbulos rojos respecto al total de la sangre) es también inferior en la mujer: un 42 por ciento frente a un 47 por ciento del varón en promedio. De este modo, el transporte de oxígeno al músculo a través de la hemoglobina (un factor clave en los deportes de resistencia) es menos eficaz.
 
Las mujeres presentan además un diseño óseo (pelvis más ancha) que es ideal para el parto pero no para la eficacia mecánica de la zancada. La mayor angulación del fémur (que pierde verticalidad) genera un acercamiento excesivo de las dos rodillas en la carrera, lo cual, además de generar una zancada menos eficaz, tiene como consecuencia que las lesiones de rodilla alcancen una mayor frecuencia en la mujer.

Una anécdota pionera

El Maratón de Boston de 1967 simboliza el triunfo de la mujer en su lucha por conseguir la igualdad de los sexos en el deporte. Los organizadores de la carrera (como sucedía en aquellos años en todos los maratones del mundo) habían anunciado un año más que la participación de mujeres estaba prohibida. No era tan extraño si tenemos en cuenta que la distancia máxima permitida para las mujeres en los Juegos Olímpicos de 1968 eran los 800 metros.

Una atleta estadounidense de sólo 20 años de edad, Katherine Switzer, decidió inscribirse en la carrera. Lo hizo de forma clandestina: rellenó un impreso, no reveló su sexo y se limitó a rellenar el impreso escribiendo “K. Switzer”. Por supuesto, no se presentó al examen médico previo a la carrera, práctica habitual en aquellos años en los que la participación era escasa.
El maratón comenzó y, cuando ya habían transcurrido varios kilómetros, un miembro de la organización detectó que se trataba de una mujer y se lanzó hacia ella con el fín de detenerla. Katherine también había previsto esta eventualidad y por ello había decidido correr acompañada de su novio, un lanzador de martillo que apartó de forma brusca al oficial de la organización y consiguió que su “protegida” siguiera corriendo. Switzer consiguió completar los 42,195 kilómetros y cruzó la línea de meta en un tiempo de cuatro horas y veinte minutos. Paula Radcliffe lo ha hecho en dos horas y quince minutos.
 

 

Fuente:
http://www.corricolari.eu

viernes, 7 de junio de 2013

Leyendas del deporte: Gabriela Andersen


Gabriela Andersen
La mujer que hizo historia en los Olímpicos de 1984

 
El maratón femenil hizo historia en los juegos olímpicos de Los Ángeles 1984, pues fue la primera vez que se celebró; pero alguien más dejó una huella en la historia del atletismo: Gabriela Andersen.
Esta mujer cambió la historia del atletismo. En la pista dejó un sobresaliente esfuerzo que no se desvaneció hasta haber cruzado la meta. ¿Quién esta mujer y que fue lo que hizo?

En la ciudad de Los Angeles, la humedad era muy alta y la temperatura rondaba los 30°C, miles de personas estaban atentas en el estadio para presenciar la primera maratón femenina de la historia de los 42, 195 metros. En esta ocasión tan especial participaban 50 mujeres y una de ellas levantaría la ovación más grande de la historia de los Juegos Olímpicos.
 
No esperaba recibir el oro, pero su objetivo era llegar a la meta, iba en la posición 37, y tan pronto como entró al estadio, levantó la ovación más grande. Aparecía la suiza Gabriela Andersen, cansada y acalambrada, además de que apenas y podía mantenerse de pie, el público se puso de pie al borde de las lágrimas, la atleta tenía paralizado la mitad de su cuerpo.

Inmediatamente los organizadores quisieron brindarle atención médica, pero ella lo rechazó, sabiendo que si aceptaba sería descalificada. Fueron los minutos más conmovedores de la competencia, mientras los paramédicos le seguían por la orilla, ella tenía clara su meta, ni los dolores, ni el cansancio la harían desistir.

Cruzar la meta era su sueño, y se hizo realidad. Una vez cruzó la meta, colapsó; los jueces estaban esperándola en la meta para cargarla. La imagen y los sentimientos que despierta son indescriptibles.

Era como si todo el mundo le gritara: “¡ánimo, tu puedes”!, pues sacó fuerzas de su agotado cuerpo.

Tras su recuperación admitió que ya no estaba en la mejor edad para competir en otras Olimpiadas y que esa sería su última oportunidad.

Así el nombre Gabriela Andersen se convirtió en sinónimo de determinación y perseverancia.


Fuente: planetacurioso.com

viernes, 22 de marzo de 2013

Leyendas del deporte: Spiros Louis


Spiros Louis, un aguador que encendió los Juegos

 Un pastor de 24 años se convirtió en el ganador del primer maratón olímpico en Atenas 1896

En Grecia aún se utiliza una expresión («Yinome Louis») para explicar lo que es salir pitando. Pero el legado de Spiridon Louis es de mucho más calado, crucial para el impulso de los Juegos Olímpicos. El júbilo que desató su triunfo en Atenas, en 1896, los primeros Juegos de la era moderna, fue de tal magnitud que contagió incluso a los extranjeros, dando sentido, al fin, a una competición tan global. Spiros rescató el orgullo patrio en el momento oportuno. Grecia no encontraba un campeón en atletismo y hasta en una prueba tan griega como el lanzamiento de disco, el estadounidense Garrett derrotó a Paraskevopoulos, su representante.

Pero quedaba el maratón, incorporado gracias a la propuesta de un amigo del Barón de Coubertain, y ahí los helenos apostaron fuerte. Antes de los Juegos realizaron dos pruebas de selección. En la segunda, dominada por Lavrentis (tres horas y once minutos), corrió un chico que destacó como deportista durante el servicio militar, entre 1893 y 1895 y que, fue animado por su coronel, Papadiamantopoulos, para que participara. Concluyó en quinta posición. Aquel chico, un pastor que llevaba agua a pie de Marousi -entonces un pueblo, hoy un barrio- a Atenas, tomó finalmente la salida del maratón olímpico (42 kilómetros) el 10 de abril.

La carrera enfrentó a trece griegos contra cuatro extranjeros: un inglés, un australiano, un francés y un húngaro. Lo sucedido durante las tres horas después de que Papadiamantopoulos diera la salida a las dos de la tarde mezcla la realidad con la leyenda y hoy, 116 años después, no es fácil diferenciarlo. Una certeza es que el francés Lermusiaoux comenzó liderando la prueba. El galo arrancó ligero, veloz, pero acabó pagándolo en el kilómetro 32, cuando, ya exhausto, fue embestido por una bicicleta y abandonó. Tomó el mando el australiano Edwin Flack, un portento que ya había ganado las finales de 800 (2:11.0) y 1.500 (4:32.2). Flack corría con seguridad y un mensajero anunció en el estadio Panathinaikos que iba a ser el vencedor.

El público enmudeció. El maratón, un símbolo nacional, tampoco iba a premiarles. Mientras, Spiros, más prudente que sus rivales, a su ritmo, se detuvo en una taberna de Pikermi, se tomó una copa de vino y dijo que él iba a ser el campeón. A menos de 10 kilómetros de la meta, Spiros, calzado rudimentario, pantalones por las rodillas, había dado caza a todos sus contrincantes y adelantó a Flack, quien aún resistió tras él cuatro kilómetros más. Pero Spiros era el elegido y su ritmo acabó con el australiano, quien terminó tambaleándose y cayendo al suelo. El griego se quedó solo en cabeza y corría decidido hacia el estadio, a donde ya había llegado Papadiamantopoulos, a caballo, para anunciar el triunfo de un compatriota.

Las 100.000 personas que había entre el estadio y la calle enloquecieron. La entrada de Spiros en la pista fue el momento culminante de aquellos Juegos. Al grito atronador de «¡Hellene, Hellene!» el joven atleta de 24 años dio la vuelta al anillo escoltado por el príncipe Konstantinos y su hermano Giorgios. Spiros cruzó la meta triunfal en 2:58.50. La exaltación griega se elevó al máximo cuando Charilaos Vasilakos entró segundo siete minutos después y Spiridon Belokas lo hizo a continuación, aunque éste fue descalificado cuando el húngaro Gyula Kellner demostró que lo había adelantado en un carruaje.

El avituallamiento de Spiros pondría los pelos de punta a los eruditos del maratón en la actualidad. El pastor de Marousi bebió durante la carrera vino, leche, cerveza y zumo de naranja, y hasta se comió un huevo de Pascua. El día de la clausura fue coronado con unas ramitas de olivo y le colgaron una medalla de plata. El Rey, como el genio de la lámpara, le concedió un deseo, y el aguador solicitó un carro y un asno para transportar el agua de Marousi a Atenas. Nunca más volvió a competir. Y poco más se supo de él. Hasta que en los Juegos de Berlín, en 1936, fue recibido por Adolf Hitler. Aquel día, como en la recepción ante el Rey de Grecia, volvió a vestir el traje regional.

 

FERNANDO MIÑANA

Tomado de:
abc.es