viernes, 5 de julio de 2013

Leyendas del deporte: Paula Radcliffe

Un artículo interesante sobre Paula Redcliff y algunas curiosidades sobre su récord mundial en maratón:
 
 
Paula Radcliffe
 
Nueve minutos y 47 segundos. Jamás se había acercado tanto el récord mundial de maratón femenino a la plusmarca masculina. Los históricos 2h15’25” que consiguió Paula Radcliffe en Londres el 13 de abril de 2003 son una marca que “suena” a atletismo masculino. Nunca las mujeres habían estado a menos de diez minutos de los hombres: así de sencillo.
 

Una muestra elocuente de la importancia del récord de Radcliffe es que la corredora inglesa sería ahora mismo, por su nivel, seleccionada para el equipo británico masculino de maratón con vistas a los Mundiales de este verano si esa posibilidad pudiera darse. En un país de gran tradición en maratón como el Reino Unido, Paula está ya entre los cinco mejores corredores de maratón, sin distinción de sexo.
 
En exclusiva,  ha tenido acceso a algunos de los detalles más relevantes de este histórico 13 de abril de 2003, tanto en lo referido a los instantes previos a la prueba como a la propia carrera...

El día récord

¿Qué desayunó Paula horas antes de su espectacular marca?
Pues lo mismo que acostumbra a ingerir antes de cualquier competición, ya se trate o no de un maratón. El desayuno consistió en un plato de “porridge”, dos plátanos y miel. El “porridge”, uno de los platos típicos de Escocia, no es otra cosa que lo que en nuestro país se conoce con el nombre genérico de “gachas”, o sea, un puré a base de harinas de cereales. Es muy curioso el paralelismo de este plato con el “ugali”, el alimento habitual de los corredores de Kenia. Los cereales son siempre una constante entre los especialistas en pruebas de resistencia, ya se trate de corredores, ciclistas o nadadores por su riqueza en glucógeno, el combustible que más utiliza el músculo.
 
¿Concentración antes de la prueba?
Una hora después de desayunar, Paula se dirigió a la salida del maratón en un coche conducido por su marido, Gary. Como siempre, la atleta se encerró en su mundo particular, se colocó los auriculares y comenzó a escuchar la cinta “motivacional” que había preparado Gary para la ocasión. Una de las canciones incluídas era “Simply the best” de Tina Turner, una de las piezas musicales favoritas de Radcliffe.
 
Otro hombre clave en los éxitos de la atleta inglesa es Gerard Hartmann, que además prepara y aconseja a una buena porción de la élite mundial del maratón. Este fisioterapeuta de Limerick (Irlanda), experto también en aspectos técnicos, conversó con Paula antes de la prueba. De repente, la atleta le pregunta de forma muy directa:

- ¿Cómo crees que tengo que correr, Gerry?
- Paula, desde mi punto de vista, hoy debes hacer una sóla cosa: corre en función de tus sensaciones.
¿Cómo se impone al esfuerzo?
Otro de los secretos de Paula Radcliffe es lo que ella denomina “mind games”, algo así como pasatiempos o juegos mentales. Se trata de autoimponerse tareas de distracción en su mente para que el tiempo vaya pasando y la dureza del esfuerzo no le afecte demasiado. Hubo un momento muy concreto de su reciente récord londinense en el que Paula se vio obligada a ponerlo en práctica. Fue en el kilómetro 30 cuando comenzó a sufrir unas importantes molestias en el estómago. Decidió poner en práctica uno de sus “juegos mentales” favoritos. Según explicó al día siguiente de la prueba: “En el momento en que comencé a sufrir dolores gástricos, decidí contar hasta cien, despacio, tres veces seguidas. Sabía que, cuando acabara, habría transcurrido otra milla (los británicos toman la distancia imperial como referencia y, por tanto, para ellos, un maratón consta de 26,2 millas) y quedaría menos para la línea de meta”.
 
 
La distracción mental le dio un buen resultado a Radcliffe. Los problemas estomacales fueron desapareciendo y la atleta inglesa fue encontrándose cada vez mejor. A falta de cinco kilómetros para la línea de meta las molestias habían desaparecido y la posibilidad de batir el récord del mundo se iba convirtiendo en realidad a pasos agigantados.

¿Son más rápidas las mujeres?
Radcliffe representa la culminación de una progresión imparable de las mujeres en la distancia de maratón. Aunque no se les permitió competir en campeonatos oficiales hasta los Juegos Olímpicos de 1984, las mujeres comenzaron a correr los 42,195 km a finales de los años sesenta y lograron grandes y rápidos progresos. Tanto es así que, en 1972, el doctor Ernst Van Aaken, uno de los grandes defensores de las corredoras de fondo, se atrevió a afirmar que las mujeres llegarían algún día a superar a los hombres en la distancia de maratón. Y el médico alemán tenía razones fundadas para su afirmación. Van Aaken se basaba en la importancia del metabolismo de las grasas, que sigue siendo hoy en día el gran desconocido en la fisiología del deporte, y en el hecho de que las mujeres poseen mayores depósitos de tejido adiposo que los hombres. El metabolismo de los lípidos, según esta teoría, podía significar una fuente de energía de gran valor en los momentos finales de un esfuerzo físico de más de dos horas de duración como es una carrera de maratón. Las hipótesis del doctor Van Aaken iban siendo refrendadas por la rápida progresión del récord del mundo femenino de maratón en los años setenta. Sin embargo, en los años ochenta la progresión comenzó a tocar techo. Pronto se vio que deberían transcurrir muchos años hasta que una mujer fuera capaz de conseguir un tiempo inferior a 2h20’ en maratón. Los depósitos de tejido adiposo quizá no jugaban un papel tan esencial.
 
Con el tiempo los expertos se han dado cuenta de que, en realidad, la principal desventaja para la mujer a la hora de correr está en su configuración anatómica. Si a igualdad de peso y talla se compara a un hombre con una mujer, ésta presenta un menor tamaño de pulmones y corazón. En concreto, su volumen cardíaco es un 25% menor. Además, el hematocrito (porcentaje de glóbulos rojos respecto al total de la sangre) es también inferior en la mujer: un 42 por ciento frente a un 47 por ciento del varón en promedio. De este modo, el transporte de oxígeno al músculo a través de la hemoglobina (un factor clave en los deportes de resistencia) es menos eficaz.
 
Las mujeres presentan además un diseño óseo (pelvis más ancha) que es ideal para el parto pero no para la eficacia mecánica de la zancada. La mayor angulación del fémur (que pierde verticalidad) genera un acercamiento excesivo de las dos rodillas en la carrera, lo cual, además de generar una zancada menos eficaz, tiene como consecuencia que las lesiones de rodilla alcancen una mayor frecuencia en la mujer.

Una anécdota pionera

El Maratón de Boston de 1967 simboliza el triunfo de la mujer en su lucha por conseguir la igualdad de los sexos en el deporte. Los organizadores de la carrera (como sucedía en aquellos años en todos los maratones del mundo) habían anunciado un año más que la participación de mujeres estaba prohibida. No era tan extraño si tenemos en cuenta que la distancia máxima permitida para las mujeres en los Juegos Olímpicos de 1968 eran los 800 metros.

Una atleta estadounidense de sólo 20 años de edad, Katherine Switzer, decidió inscribirse en la carrera. Lo hizo de forma clandestina: rellenó un impreso, no reveló su sexo y se limitó a rellenar el impreso escribiendo “K. Switzer”. Por supuesto, no se presentó al examen médico previo a la carrera, práctica habitual en aquellos años en los que la participación era escasa.
El maratón comenzó y, cuando ya habían transcurrido varios kilómetros, un miembro de la organización detectó que se trataba de una mujer y se lanzó hacia ella con el fín de detenerla. Katherine también había previsto esta eventualidad y por ello había decidido correr acompañada de su novio, un lanzador de martillo que apartó de forma brusca al oficial de la organización y consiguió que su “protegida” siguiera corriendo. Switzer consiguió completar los 42,195 kilómetros y cruzó la línea de meta en un tiempo de cuatro horas y veinte minutos. Paula Radcliffe lo ha hecho en dos horas y quince minutos.
 

 

Fuente:
http://www.corricolari.eu

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